‘Llamados a bendecir’

En Santander de Quilichao, uno de los barrios ubicados en Calí, Colombia, hay mucho alcoholismo y las familias tienen muchos problemas.

¿Cómo puede la plantación de iglesias transformar esta realidad? Hugo Salazar es plantador de iglesias en esta zona y junto a su esposa tenían este llamado donde más necesidad del Evangelio había.

Ellos empezaron recorriendo la zona, como habían aprendido en el entrenamiento, y conociendo de manera más cercana las necesidades de esta ciudad. Al principio recibieron mucho rechazo por parte de la gente, pero siguieron firmes en su llamado de ver una comunidad de creyentes, transformados por el Evangelio en ese lugar.

Antes de empezar el entrenamiento, cuenta Hugo, sentíamos que no tenían los recursos y tampoco sabíamos que pasos seguir para establecer una iglesia. Una vez que empezamos a aplicar las herramientas y recursos, trabajamos con las familias y hemos la transformación y cómo las vidas están siendo impactadas.

“La plantación de iglesias ha hecho que las familias completas cambien, y

Dios ha sido fiel. Hay alrededor de 4 familias completas que ahora se congregan en la iglesia y varias personas que están saliendo del alcoholismo, también los matrimonios se están arreglando, y las familias están siendo restauradas”.

Hugo cuenta emocionado que esta experiencia les ha motivado para extenderse a otros lugares y su sueño es sembrar más iglesias en los lugares más alejados de esta zona como los resguardos indígenas, donde les han invitado a compartir la Palabra de Dios.

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